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jueves, 29 de abril de 2010

SOCIEDAD "CUTREFACTA"

Esta es una de esas fotos que exige explicación. Para empezar no sé qué se llama esa plaza (es esa donde se reúnen los masistas), pero estaba ahí leyendo Condorito y distrajo mi atención un ruido a lata muy irritante, levanté la cabeza y veo esto:

Haré una rápida descripción gráfica: Es una niña de unos 6 o 7 años de edad, intuyo hija de una humilde mujer campesina (a juzgar por las apariencias) que estaba sentada frente a mí y a quien la niña persigue precisamente con la vista; va descalza y empuja una malograda máquina fotocopiadora que ignoro de dónde pudo haberla conseguido.

Enseguida constaté que la intrépida niña tenía ante sí un parque de diversiones. Se subía sobre la vieja máquina, saltaba; la hurgaba, encontraba una pieza, la inspeccionaba una y otra vez; la llevaba, la traía, le daba vuelta, la arrastraba; le metía una pequeña pelotita entre sus huecos, luego un pedazo de madera, luego la mano misma. El artefacto hacía a veces de camión, de nave espacial, otras de tren. Sin duda una máquina multiuso, suficiente (exigua) para la mente creativa de esta niña. La felicidad no cabía en tan pequeño cuerpo, vi que de su rostro jamás se fue la emoción.

No ganaré un Pulitzer, tampoco pienso suicidarme* pero tuve 45 minutos para decirme a mí mismo que la basura que me rodea no es causa suficiente como para hacerme miserable. ¿Y dónde está lo cutre? En mí, en ti.

*El fotógrafo sudafricano Kevin Carter tomó una de las fotografías más impactantes de la historia: una niña africana famélica y desnutrida acechada por un buitre. La desgarradora fotografía fue publicada en The New York Times, con ella ganaría el prestigioso premio Pulitzer, sin embargo la foto le hizo caer en una profunda depresión. Dos meses después Carter se suicidó dentro de su coche inhalando monóxido de carbono a través de una manguera.

miércoles, 6 de enero de 2010

DUENDECILLO MOTOQUERO

Hace unos días, alumnos de la carrera de Comunicación Social celebraron una feria Antropológica-Cultural para finalizar el semestre. En verdad los stand estaban desastrosos y me aburrí demasiado, pero hubo algo que captó mi atención infinitamente y que me distrajo del tedio: era una niña que salió de no sé dónde y que se paseaba por la feria con un casco de motocicleta que era más grande que su caja torácica; yo, atraído por su cutrefacta apariencia, la perseguía por toda la feria con tal de tomarle una foto, hasta que al fin después de 27 minutos lo logré.

Tardé demasiado en tomarle la foto porque no quería dar la impresión de un pederasta depravado que va detrás de una niña. De todas formas, me cuesta borrar de mi memoria a aquella pequeña que se paseaba con su enorme casco entre las personas cual duendecillo motoquero.

OSO SITARIÁSICO

En mi cotidiana sesión ambulatoria (sí, camino mucho) pasé por el mural de un kinder con dibujos de mariposas, flores y muñecos raros; pasé casi ignorando los dibujos, pero mi mente cutre, susceptible a morbosos mensajes subliminales, fue capaz de percatarse de un pequeño detalle, entonces volví a ver el dibujo y sí, ahí estaba.

Un osito sitariásico con los ojos saltones que delatan su depravación sexual y con el pene afuera como queriendo copular al cubito de la flor amarilla. ¿Cómo es que los niños pierden la inocencia en estos tiempos tan huracanados? No obstante, existe la racional posibilidad de que quienes hayan dibujado ese pene hayan sido, precisamente, los mismos niños del kinder (no son de fiar). Pero… ¿qué significado tiene el haber anulado con rayas los cubos? ¡Qué mensaje más encriptado!

FETICHISTA

¡Oh, por dios! Ya no hay derecho, nadie respeta a nadie, la moral es una palabra muerta y el pudor es un arcaísmo. Vas caminando por la calle y de repente ves a este nudista impertérrito.

Este niño es un fetichista desvergonzado, ve gente cerca y ¡pam! que se baja los pantalones y te muestra su… pues eso, su… su potencial “instrumento de amor”, pero para que no lo pierdas de vista se agarra su… este, su… sacrosanta bolsa escrotal para crear un moderno cuadro bottomless público; pero ¡eso sí! Nuestro pequeño Miguel Ángel intenta conservar la dignidad con un sombrerito en la cabeza.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

TERCA OBESIDAD

El niño obeso con pijama que se negaba a dormir mientras no le compren sus alfajores.

A mí me da la sensación de que este niño cuando va al médico el doctor en vez de decirle que diga "AAA" dice "MUUU". Este chiste es mío... discúlpenme, no lo volveré a contarlo. (Ja ja ja dice "muuu" ja ja ja ¡qué bueno!).

miércoles, 30 de septiembre de 2009

NIÑOS... (StHassan)

Esta es la bolsa que encontré botada en una acera de una calle muy cercana al centro de la ciudad, por el lugar había un colegio, así que ya se darán cuenta de qué bolsita se trata. Sí, es una de las que dan como desayuno escolar en los colegios. En primer lugar, me puse a pensar que la persona que tomó el jugo que contenía la bolsa no sabía leer ni entender aun las imágenes, ya que en ella hay un lugar donde dice “mantén limpia tu ciudad, bota la basura en su lugar”. Pero después me di cuenta del agujero que se le había proporcionada a la bolsa esta.


¡¿Ya vieron semejante agujero?! Así que con esa prueba me negué a aceptar que quien había consumido este producto era una persona racional, un analfabeto, un alumno de un colegio, no el que hizo esto fue un chimpancé o un NIÑO.

sábado, 4 de julio de 2009

INFIERNO

Ni el infierno cristiano ni el Duat de la mitología egipcia ni el Tártaro y Averno de los griegos ni el Naraka del budismo ni el Gehena judío ni el Di Yu de la mitología china ni el She’ól hebreo ni el Hades de los Testigos de Jehová ni el infierno de Dante son tan crueles e insoportables como el lugar que señala este “inocente” letrero. ¡Quien mejor pueda que se salve!

Area de niños… ¡oh, por dios santo! Esas mierdas chiquitas que corren de aquí para allá gritando, chillando o a carcajadas; esos pequeños seres malignos que transforman cualquier lugar o instante de reposo en una maldición demoníaco; esas criaturas con sus mocos, sus fétidos olores y sus “¡mamá, mamá ese me pegó!”; esos infantes heraldos de Lucifer, esos vómitos putrefactos con vida de la faringe nauseabunda de Mefistófeles con tuberculosis, esas pequeñas porciones de perfidia… sí, niños, ¡¡¡son los niños!!! ¿Cómo puede caber tanta maldad en esos trocitos de humanidad?

Pato Donald, ríete con escarnio mientras seas un dibujo en la pared. ¡Cabrón!