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viernes, 3 de julio de 2009

CUERPO IMPÚDICO

Los de traje naranja (al fondo) son los del “Grupo Voluntario de Salvamentos Bolivia – S.A.R.”; el de negro (en primer plano) es un transeúnte ocioso. Pero supongamos que no es tan gandul como se muestra en la foto, supongamos que lo que está haciendo es -un poco- configurando, proyectando su futuro inmediato, ya casi reflejándose en lo que está viendo. Se imagina con el casco y el overol sintético anaranjado, se figura esperando una campana o una llamada de urgencia que active su audacia al acecho del peligro –se entusiasma y se ríe silenciosamente, sin embargo orgulloso-; se vislumbra combatiendo sin tregua contra los embates de cualquiera de los cuatro elementos de la naturaleza y expuesto a morir en su cometido. Y así, el anónimo sujeto de negro sintetiza todo lo que pasa por su cabeza a través de un porte corporal impávido y desafiante. Y ahí estoy yo, otra vez, para retener ese mágico instante donde el espacio-tiempo se funde por la energía de los sueños que se barajan con la realidad.


¿Dónde se fue? En cuestión de segundos, mientras yo revisaba la foto que había tomado, el sujeto de vestimenta negra, aspirante a bombero y ocioso transeúnte, desapareció inusitadamente. Traté, entonces, de establecer algunas hipótesis sobre la misteriosa y precipitada desaparición. Lo imaginé, por ejemplo, corriendo despavoridamente por las calles de Cochabamba al haber encontrado ab abrupto el sentido de la vida; o pensé que un nave espacial que (habiendo viajado 8 años luz) llegó a la tierra para obtener una exposición terrícola que presente patrones externos de apetito de superación personal, para experimentos inter-galácticos; también supuse que se trataba del fantasmagórico espectro de un ex miembro del S.A.R. que había muerto años atrás en un incendio y que se manifestaba esporádicamente en plan melancólico; incluso llegué a pensar que aburrido había decidido marcharse para hacer cosas suyas, pero eso ya era una hipótesis extrema, una mera exageración.


Hasta que llegué a mi casa, bajé las fotos tomadas durante esa tarde a la computadora, las revisé una por una y descubrí –con asombro- la causa de porqué el sujeto de negro (después de contemplar con interés su futuro inmediato) había huido de esa estación de bomberos sin dejar rastros evidentes. Juntos revisemos cuidadosamente la foto anterior y descubrámoslo:


Sí, señoras y señores… ¡orgía en el cuerpo de bomberos! El sujeto de negro huyó para conservar su dignidad. ¿Que estoy exagerando?, ¿que sólo son dos tipos agachados? Nooo pues, nooo, así se empieza, ¡así se empieza! Esa es la chispa que potencia el fuego de la libido de ese cuerpo (cuerpos, no… cuerpo de bomberos). Que “asistencia” y primeros auxilios, que respiración boca a boca, que cursitos k-69, que manipulación de “aparatos” peligrosos, que sustentáculo cuerpo a cuerpo… no, no, no. ¡Bomberos S.A.R.… cuerpo impúdico y cachondo! Tengan cuidado, que hay pasiones ignífugas.