Mostrando entradas con la etiqueta anécdota. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta anécdota. Mostrar todas las entradas

miércoles, 6 de enero de 2010

A ESTAS FOTOS NO SÉ QUÉ TÍTULO PONERLE, LO VOY A DEJAR ASÍ NOMÁS, NO ME GUSTARÍA HACERLO MUY LARGO


Detrás de la careta de Pucca está nuestro ya conocido amigo Dimicito (Ricky Gámez) quien, en estos últimos días, ha estado evaluando la posibilidad de practicarse una cirugía plástica facial. “Es pa empezar el año con nueva cara”, argumenta él. No obstante, todo adquiere sentido al darnos cuenta que en su mano izquierda lleva una lata de cerveza.

Para no perder el hilo que teje nuestro excéntrico amigo, les contaré una breve anécdota. Hace un par de días fui al cuarto de Dimicito y sorpresa la mía cuando veo en su mesa la siguiente imagen.

Los observadores más audaces ya han pillado el asunto, pero lo explicaré de todas formas. A primer golpe de vista es un ordinario incienso puesto en su receptáculo (que por cierto estaba a punto de ser prendido); para asegurarnos de lo que estamos viendo les ofrezco dos datos fundamentales para descubrir el quid cutre: primero, un día antes se había celebrado la Navidad; segundo, a Dimicito le gusta celebrarla con fuegos de artificio. Conclusión:

El muy cabrón estuvo a punto de quemarnos la cara con una chispa de fuegos artificiales que -habiendo sido confundidas con una vara de incienso- se disponía a prenderla. Ahí si hubiera sido creíble lo de la cirugía plástica facial.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

EMBOTELLAMIENTO (StHassan)

Un día de aquellos que comúnmente llamaríamos normales, es decir, totalmente monótono, sin nada nuevo, con mucho cansancio por el trabajo realizado, trancaderas por todas partes y de hecho, con demasiada hambre; junto a unos compañeros decidimos ir por un poco de comida, así que salimos del hospital (porque trabajo en un hospital), caminamos hacia la acera de enfrente y entramos al lugar donde muchas veces habíamos hallado que comer, sin importar la hora. Pedimos lo de siempre, y nos fuimos a sentar al lugar en el que nunca nos habíamos sentado. Y frente a mí, me di cuenta de la aparición de muchas botellas juntas, en un rincón olvidado, conformando entre ellas un “embotellamiento”, bien llamado. Entonces me puse a pensar en la soledad de dichas botellas (olvidadas todas) con el recuerdo de haber llevado dentro de ellas un agradable refresco para miles de personas. Seguramente para ellas ese día era como el mío, un día monótono, un día de descanso por el trabajo, un día de tener la satisfacción de haber brindado la atención a otra persona, de haber gastado todo su líquido, su contenido, en hacer viable la satisfacción de alguien. Viendo a cada una de ellas, la trancadera que puede estar junto a ellas, así como yo veía los “embotellamientos”, ahí estaba uno más. Y finalmente así como yo estaba junto a muchos compañeros, cada una de estas botellas seguramente se sentía bien acompañada.


Pasando a otro tema, ¿ya vieron el candado de la puerta? Esa que está a la derecha de la imagen. ¡Sí señores! Es una bolsa amarrada muy fuertemente. Por acá… casi es cultural.